La Feria de Málaga dura nueve días, a mediados de agosto, en torno al día 15. Durante esa semana, la ciudad cambia de ritmo. De día, la música llena las calles. De noche, una enorme feria de atracciones se enciende a las afueras. En su origen, la fiesta celebra la entrada de los Reyes Católicos en 1487. Pero allí uno piensa sobre todo en el calor, en el vino dulce bien frío y en la gente que baila. Un apunte práctico primero: las fechas cambian cada año. Comprueba el programa antes de reservar, porque el hotel se llena enseguida esos días.

Dos ferias en una: el día y la noche

Conviene saberlo antes de venir. Hay dos ferias, muy distintas, en dos sitios. La primera, la feria de día, ocurre en pleno centro histórico. La segunda, la feria de noche, ocupa el Real del Cortijo de Torres, un gran recinto ferial a las afueras. De día todo es luminoso, gratis y a pie. De noche es gigante, iluminado, y dura hasta el amanecer. Mi consejo: haz las dos, pero no el mismo día. En la práctica, disfruta del centro a media mañana. Descansa en las horas de calor. Y sube al Real por la noche.

La feria de día, en el centro histórico

Es mi favorita, y pasa bajo nuestras ventanas. Desde el mediodía, la Calle Larios, la Calle Granada y la Plaza de la Constitución se llenan. Grupos de verdiales tocan en las esquinas. Esa música de los montes de Málaga mezcla violín, guitarra y sombreros de flores. Las mujeres sacan el traje de flamenca. Se bailan sevillanas sin avisar. Y se bebe vino dulce muy frío, de pie en la barra. En los cruces, los vendedores de biznagas ofrecen sus ramos de jazmín, el perfume de Málaga en verano. Buena noticia: todo es gratis. Solo pagas lo que comes y lo que bebes. Desde el hotel llegas en dos minutos a pie.

La feria de noche, en el Cortijo de Torres

Al caer la tarde, la fiesta se traslada al Real del Cortijo de Torres. Allí es otra escala. Hay unas 120 casetas, esas carpas casi todas abiertas al público, al contrario que en Sevilla. Añade una feria de atracciones gigante, un auditorio con conciertos gratuitos y guirnaldas de luces hasta el horizonte. Empieza por la tarde y aguanta hasta la madrugada. Ojo: el Real no está a pie desde el centro. Una línea de autobús especial sale de la Alameda durante toda la feria. Prevé la vuelta, porque las colas de la noche son largas.

El Cartojal y las tradiciones que probar

La bebida de la Feria de Málaga es el Cartojal. Es un Moscatel joven y dulce, servido muy frío. Se reconoce por su envase rosa. Se bebe por todas partes, en vaso, entre baile y baile. Prueba también el Pajarete, un Málaga ambarino más antiguo, ideal con algo dulce. Por último, párate ante los verdiales y los coches de caballos. No son un cliché para turistas: son la tradición de verdad de aquí.

Coche de caballos en la feria de Málaga, tradición andaluza del Real del Cortijo de Torres

Consejos para disfrutarla

En agosto Málaga aprieta, y la feria de día se vive a pleno sol. Lleva sombrero, agua y calzado cómodo. Evita también el centro de la tarde. Para las familias, el día es ideal: música, caballos y atracciones a primera hora. El Real, en cambio, se anima según avanza la noche. Piensa además en reservar mesas y trayectos con antelación. Durante esos nueve días, todo Málaga sale a la vez. Si solo pudieras quedarte con un momento, quédate con la primera noche: la inauguración se celebra con un gran espectáculo de luz y sonido junto al agua.

Alojarse en el corazón de la fiesta

Durante la Feria de Málaga, dormir en el centro lo cambia todo. Dejas las cosas en Casa Beatas y sales dos minutos después. Para un grupo de amigos, echa un vistazo a nuestra suite triple a dos pasos de la Calle Larios: se agota pronto en estas fechas. Para las fechas exactas y el programa, consulta la web oficial de la ciudad. ¿Alguna duda sobre dónde se baila? Escríbeme por WhatsApp, te oriento encantada.

Share: