Si solo subes a un sitio en Málaga, sube al Castillo de Gibralfaro. Desde arriba, la ciudad se abre de golpe. Ves la plaza de toros redonda de La Malagueta justo debajo. Luego el puerto, la catedral y toda la bahía, en una sola mirada. Es la vista más bonita de Málaga, y se lo digo a nuestros clientes nada más llegar. El castillo corona la colina que domina el centro. Se sube primero por la vista. Y se acaba uno quedando por la historia. Mi consejo desde ya: sube a última hora del día. La luz del atardecer es inolvidable, y hace menos calor para subir.

Una fortaleza nazarí del siglo XIV
El Castillo de Gibralfaro es del siglo XIV. Se construyó hacia 1340-1350, bajo el sultán nazarí Yusuf I. Su papel era doble: alojar a las tropas y proteger la Alcazaba, el palacio-fortaleza de abajo. Durante mucho tiempo se le describió como la plaza más inexpugnable de al-Ándalus. En efecto, tiene dos recintos y ocho torres. Su nombre viene del árabe Yabal Faruh, «monte del faro». Recuerda un fanal que se encendía antaño en la cima. Los dos monumentos estaban unidos por la Coracha, un pasillo fortificado en zigzag. Este bajaba hasta la ciudad para pasar soldados y víveres a resguardo. Es ese muro el que aún se bordea al subir a pie. Dentro, se recorre el camino de ronda entre los dos recintos. Se pasa también ante el antiguo polvorín y el gran pozo excavado en la roca. Por último, un pequeño centro de interpretación cuenta la vida de la guarnición.

Subir al castillo desde el centro
Lo mejor es ir a pie. Y buena noticia: el pie de la colina está muy cerca del hotel. Desde Casa Beatas, unos minutos bastan para llegar a la Alcazaba, en la calle Alcazabilla. Ahí empieza la subida de verdad: cuenta 20 a 30 minutos hasta el castillo. Se toma el sendero de la Coracha, luego el Paseo de Don Juan de Temboury. Sube con ganas, con escalones y tramos con sombra. Pero en cada curva, la vista del puerto se agranda. Si la subida te echa para atrás, coge el bus 35. Sale del Paseo del Parque y te deja arriba en un cuarto de hora. En coche, hay un aparcamiento junto al castillo, al lado del parador. Sea cual sea el camino, la recompensa arriba es la misma.

Horarios, precios y la entrada gratis del domingo
El Castillo de Gibralfaro abre todos los días: de 9 h a 20 h en verano, de 9 h a 18 h en invierno. La última entrada es una hora antes del cierre. Si también quieres ver la Alcazaba, coge la entrada combinada. Sale más barata que dos entradas por separado. Y aquí va un truco que los malagueños conocen bien: es gratis todos los domingos a partir de las 14 h, hasta el cierre. Ojo, las colas se forman pronto en las taquillas. Llega, pues, con algo de antelación. Por último, comprueba los precios al día en la web oficial de los monumentos.
El mirador de Gibralfaro: la vista gratis que no hay que confundir
Aquí va lo más útil de saber. La famosa foto de postal se hace desde el Mirador de Gibralfaro. Es una terraza pública y gratuita, al borde de la carretera, separada del castillo de pago. No necesitas, pues, entrada para ese panorama. Las murallas del castillo ofrecen otra vista, dando la vuelta al recinto. Merecen la entrada por la historia y el paseo. Tú eliges: solo la vista gratis del mirador, o la visita completa de las murallas. En verano, el mirador se llena al atardecer. Llega, por tanto, media hora antes si quieres primera fila.
Encadenar con la Alcazaba
Una última cosa práctica. Lleva agua y buen calzado, porque el camino es empinado y expuesto. Cuenta una hora larga en el Castillo de Gibralfaro para la vuelta completa a las murallas. Algo menos si vienes sobre todo por la vista. Y ya puestos, encadena con el monumento de justo debajo. La entrada combinada te abre también la Alcazaba de Málaga, y todo se hace a pie desde el hotel. ¿Una duda sobre el mejor horario o el camino más fácil? Escríbeme por WhatsApp, te guío encantada.






