La Semana Santa de Málaga es la mayor semana del año en la ciudad. Dura ocho días, del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. Cada día, la ciudad saca sus tronos a la calle. Las procesiones salen a media tarde. Luego se prolongan hasta bien entrada la noche. No es Sevilla, y eso es justo lo que la hace apasionante. Desde el casco antiguo, estás en primera fila. Un apunte importante ya: reserva pronto. La ciudad se llena, en efecto, con meses de antelación.

Málaga frente a Sevilla: tronos, no pasos

Aquí no se dice pasos, sino tronos. Y no son lo mismo. Los tronos malagueños son los más grandes y pesados de España. Algunos rozan las cinco toneladas. Se llevan sobre largos varales, en filas de hombres de trono. Son entre 120 y 270. Caminan a la vista, junto a los varales y bajo ellos. En Sevilla, en cambio, los costaleros van ocultos debajo. El resultado es una mole dorada que avanza meciéndose. Es muy visible, casi viva. El ambiente acompaña: cálido, sonoro, emocionado. Estamos lejos del silencio recogido sevillano. Es esa desmesura alegre la que sorprende al visitante.

¿Cuándo es la Semana Santa de Málaga?

Las fechas cambian cada año, porque la Pascua es móvil. Es el primer domingo tras la primera luna llena de primavera. La semana va, pues, del Domingo de Ramos al de Resurrección. Casi siempre cae a finales de marzo o en abril. Antes de reservar, comprueba las fechas del año en curso. También puedes ver el programa en la web oficial de la ciudad. Quédate sobre todo con esto: el Jueves y el Viernes Santo son los dos días más intensos. Y también los más concurridos.

Los momentos fuertes: El Rico, el Cristo de Mena y la Legión

Dos momentos traen a toda la ciudad. Primero, el Miércoles Santo. La cofradía de Jesús “El Rico” libera a un preso. Es una tradición concedida por Carlos III en el siglo XVIII, cargada de emoción. Después, el Jueves Santo. Es el turno del Cristo de la Buena Muerte, el Cristo de Mena. Lo acompaña la Legión española, que canta El novio de la Muerte. El gentío es entonces enorme. Días antes, la imagen de la Legión llega incluso por mar, al puerto. Por último, cada procesión la abren los nazarenos, con capirote de los colores de su cofradía y una banda por delante.

Dónde ver las procesiones

El recorrido oficial cruza la Alameda Principal, la Calle Larios y la Plaza de la Constitución. Termina en la Catedral. Ahí se montan las tribunas y miles de sillas de pago. Resérvalas con meses de antelación para el jueves y el viernes. Hay además un sitio gratis y mítico: la Tribuna de los Pobres. Son las gradas de piedra al final de la Calle Carretería. Llega con mucho tiempo, porque los sitios vuelan. Para ver los tronos con perspectiva, prefiero la Alameda, la Plaza de la Marina o la Molina Lario. Las callejuelas estrechas también merecen la pena, cerca de las salidas de las cofradías. Ahí se siente de verdad el esfuerzo de los porteadores.

Hombres de trono llevando un trono en la Tribuna de los Pobres durante la Semana Santa de Málaga

Consejos prácticos

Las procesiones suelen salir a media tarde. Después se alargan hasta tarde por la noche. Lleva, pues, calzado cómodo y paciencia. Cuida también tus cosas entre la multitud, sobre todo el Jueves y el Viernes Santo. Algunos momentos son solemnes: baja la voz, deja pasar, apaga el flash. Piensa por último en mirar el tiempo la víspera. Un buen chaparrón puede, de hecho, retrasar o suspender una procesión. Y si viajas con niños, elige el principio de la tarde y una calle ancha.

Desde Casa Beatas, en pleno casco antiguo

Alojarse en el casco antiguo lo cambia todo. Sales, sigues un trono, vuelves a descansar las piernas y sales de nuevo. En Casa Beatas estás a dos pasos del recorrido oficial. Otra gran cita de la ciudad, con un espíritu muy distinto: la Feria de Málaga, en agosto. ¿Alguna duda sobre el programa del día o el mejor rincón para mirar? Escríbeme por WhatsApp, te oriento encantada.

Share: